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The naiandei weblog

"Una mezcla de noche y día"

Os necesito

Archivado el jueves 16 de junio de 2005 a las 17:53 - Comentarios: 1

Hace muuuuuuuuucho tiempo me pasó algo increible. No sé si lo he llegado a contar alguna vez aqui, creo que no, así que ya es hora de que lo diga.
Me cuesta muchisimo hablar del tema. Me cuesta porque no soy capaz de encontrar una razón medianamente lógica para explicar lo que pasó para que sucediera algo así. Si os he dado alguna explicación, borradla de la cabeza porque no eran ciertas. De la misma vergüenza que sentia, era incapaz de decir la verdad. A toro pasado todo es mucho más sencillo de entender y quizás mucho más fácil de decir, pero había que estar allí para sentir lo que sentia. Creo, sin temor a equivocarme, que ha sido el hecho más difícil de entender que me ha pasado a lo largo de mi vida y que por timidez (algún día hablaré de mi timidez, lo juro) no supe afrontar. En eso no he cambio, sigo siendo un chico timido, retraido e inseguro al que le cuesta mucho dejar de mirar hacia atrás. No os creais que os he olvidado, ni mucho menos, creo que cada día que pasa me acuerdo más de vosotras dos y a la vez que me acuerdo cada día me siento peor con lo que pasó en aquel momento.

Debí haber actuado de otra forma, eso lo tengo claro desde hace mucho tiempo. De hecho, no sé en que pensaba cuando todo empezó a liarse y a liarse. Quizás pensaba que agachando la cabeza e huir hacia delante haria desaparecer todos los problemas de un plumazo. ¡Corre! -me decia a mi mismo- ¡corre cuanto más rápido y lejos mejor!. Qué equivocado estaba. Correr sólo atrasó (y "agrandó") mis problemas que con el tiempo incluso se han cobrado intereses.

Como ya he dicho, si jamás os di alguna explicación, olvidadla. Era mentira. Si, suena fuerte, pero la realidad es así de tozuda. ¿Os acordáis de cuando os dijo aquello de "que cada palo aguante su vela"? No estaba preparado y dije lo primero que me vino a la cabeza. Luego, claro, me di cuenta de que había metido la pata pero por timidez (si, otra vez. ¿Veis como es un problema?) no pude/quise rectificar. Excusas y excusas. Las pocas veces que hablamos después de aquello, todo eran excusas. Nadie me lo puede quitar: tengo un buen repertorio de excusas. Decía las cosas con frialdad, es decir, no sentía las palabras que salian de mi boca; al fin y al cabo, su única finalidad era correr.
Cuanto mayor era la necesidad de poner los puntos sobre las iies, mayor era la capacidad para salir corriendo. Eso, espero, explique porque durante todos estos años no ha habido ningún contacto entre nosotros.

Salir corriendo. Esa era mi especialidad. Salir corriendo tiene, incluso, sus problemas: hay obstaculos. Dado que todos los implicados vivimos en la misma ciudad, es casi inevitable que nos encontremos en la calle. ¿Cómo se explica entonces que durante tantos años no nos hayamos visto por la calle? Pues es sencillo: dos no se encuentran si uno no quiere. Y el que no quiere soy yo. He llegado a hacer tremendas tonterias sólo por no encontraros a ninguna de vosotras dos. Dar rodeos enormes, ir en transporte público en vez de a pie, mirar siempre hacia adelante para preveer posibles encontronazos... estar, en definitiva, siempre alerta. Al principio era difícil, pero con el tiempo uno va adquiriendo una experiencia básica que le permiten a uno adivinar lo que en teoria van a hacer los demás. Que yo recuerde, sólo ha habido tres o cuatro situaciones en las cuales haya visto el peligro de cerca. ¿De qué peligro estoy hablando? De la timidez, claro.
No podría soportar la timidez de encontrar cara a cara a alguna de vosotras. No podría porque no sabría que deciros. Si el propio implicado, causante, iniciador y protagonista principal no sabe qué decir: ¿Qué van a pensar los demás de él?

El "qué dirán" es otro de mis multiples defectos. De hecho, el "qué dirán" viene dado por la timidez, puesto que si uno no es tímido es difícil que le preocupe el "qué dirán". Pero cuando cuando se mezclan los dos, la mezcla (valga la redundancia) resultante es explosiva. Es como un contenedor en el cual se van almacenando cosas, y más cosas. Intentas deshacerte de algunas para así hacer espacio a las nuevas, pero llegados a un punto, es imposible. No puedes más y estallas.
Aunque todabía conservo los mismos defectos, no puedo más. La timidez y el "qué dirán" me comen por dentro y no sé si algún día podré llegar a olvidar todo este desagradable asunto.

No quiero alargar más esto. Si alguna de vosotras está, por casualidad, leyendo esto que sepa que nunca he dejado de pensar en lo que hice, y que si alguna vez se inventara alguna máquina para poder volver a algún punto de nuestras vidas, elegiria un momento pasado en compañia de vosotras dos.

Perdón

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