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La rata. Juan José Millás

Estábamos observando el rostro imperturbable de Teresa Sáez por la tele, cuando movió la lengua a lo largo de la encía superior, sin despegar los labios, y nos dio un susto de muerte. Parecía que una oruga estuviera buscando restos de comida entre sus dientes sin que ella, debido al estado de estupor que le es propio, lo percibiera. Definitivamente esta mujer se ha marchado de su cuerpo sin cerrar las ventanas antes de salir. Produce la misma extrañeza que una vivienda deshabitada, aunque con la televisión encendida y un grifo del cuarto de baño goteando. En cuanto a los complementos, lleva un bolso del tamaño de una rata en cuya superficie se dibujan y desdibujan bultos como los provocados por la oruga desde el interior de la boca. Cuando se queda pensativa, te asalta la sospecha de que su masa encefálica, en vez de estar siendo recorrida por una idea, esta siendo atravesada por un gusano.

Esta señora diputada tiene una naturaleza fronteriza, o borderline, en inglés. Si ustedes se fijan, se encuentra justo en la línea que separa la materia orgánica de la inorgánica; el tejido animal del vegetal; la expresión majadera de la necia; el documental científico de la película de terror. Su rostro aparece en las láminas de los manuales de psiquiatría, pero también en los de zoología (tiene la mandíbula inferior idéntica a la larva de la polilla en su fase voraz), incluso en los de botánica. Dado que su tórax no registra los movimientos característicos de la respiración pulmonar hay que suponer que se trata de una mujer anaerobia. Anaerobia y saprofita, pues se alimenta de materias en orgánicas en descomposición.

Y aquí es donde entra Tamayo, que evidentemente está podrido. Se asombrarían ustedes de la cantidad de proteínas, vitaminas y minerales que puden obtenerse de un cuerpo corrupto. No digo que no dé asco acercarle la boca (los palpos, en el caso de Teresa Sáez), pero una vez superado el primer trago y viendo los efectos mágicos de la pócima sobre la cuenta de resultados, te haces a la idea de que se trata de un jarabe y punto. Si ustedes se fijan en el bolso de Teresa Sáez, comprobarán que la rata que lleva dentro no para de moverse. Sáez era del PSOE y la rata es del PP.

EL PAIS, 4-VII-2003

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