azul . verde . rojo . negro
(necesita cookies)

La aguja de ganchillo. Juan José Millás

Parece que los pisos bajan por un lado, pero suben por otro, depende de la hora a la que escuchemos las noticias. Cuando creía uno que el precio de la vivienda había comenzado a estabilizarse, ponemos la radio en la emisora equivocada, o quizá a la hora no conveniente, y resulta que han subido un 10% ó quizá un 14%, tampoco la cantidad está clara. Si la fiebre o la tensión arterial de un enfermo tuvieran las alteraciones del precio de la vivienda, ordenaríamos revisar todos los instrumentos de medida, porque o bien los aparatos no funcionaban o bien el enfermo debería estar muerto. Sin embargo, la construcción continúa viva.

Sale uno a la calle y lo primero que ve es la cabeza de una grúa coronando un bloque de pisos donde hasta hace poco había un campo de fútbol. Ello, pese a que hay más de dos millones de viviendas vacías en España. Quiere decirse que estamos llenos de oquedades multimillonarias, de agujeros vacíos, quizá de agujeros negros formados por la especulación. El agujero negro se define porque atrae todo lo que pasa cerca de él, incluidas las plusvalías.La locura con la vivienda ha llegado al punto de que todos los periódicos publican un suplemento inmobiliario, que es como si publicaran un suplemento de verduras. Y mucha gente sencilla los lee con idéntico interés con el que otros leen las páginas de cultura o de sucesos. Algún placer obtendrán de ello, aunque no es fácil deducirlo. ¿Qué me importa a mí que haya una nueva promoción aquí o allá? Lo único que necesito es tener una vivienda digna a un precio asequible, dos condiciones cada día más difíciles de obtener.

De acuerdo con las leyes básicas del mercado, basadas en la oferta y la demanda, los pisos deberían estar por los suelos, o al menos por los entresuelos, pero están por las nubes, pese al número de ellos que permanecen sin inquilino. Cualquier día nos levantamos y ha sido todo una alucinación de los sentidos, un sueño, una quimera. De momento, la burbuja continúa flotando con movimientos hipnóticos ante nuestra mirada alucinada. A ver quién se libera de su hechizo, saca la aguja de ganchillo y la pincha. Plaf.

La Opinión de Zamora, 3-V-2005

naiandei: contactar | Pictures of Barcelona used with permision under a Creative Commons License | Everything else is licensed under a Creative Commons License